Martes 3 de Marzo de 2026

Hoy es Martes 3 de Marzo de 2026 y son las 11:30 - Hola

  • Termómetro
  • 20.8°º

AÑATUYA

3 de marzo de 2026

Marzo de Homenajes: una defensora de los que no tienen voz.

Hoy, ROSA RIEMERSMA

         En este tercer día de nuestro ciclo dedicado a las mujeres que forjaron el alma de nuestra comunidad, en Añatuya Ciudad honramos a Rosa Riemersma. Una mujer que, con una elegancia que trasciende lo estético, dedicó su vida a una causa que hoy es bandera, pero que en los años 90 era un camino solitario: la protección animal.

         La trayectoria de Rosa es un tejido de compromiso civil. Desde 1974, dejó su huella en la Escuela Homero Manzi como maestra de Enseñanza Práctica, una labor que desempeñó con la misma prolijidad con la que más tarde abordaría la función pública en la Municipalidad de nuestra ciudad.

      Cabe recordar que en el histórico periodo de 1983-1987, tras el regreso de la democracia, Rosa fue Concejal de nuestra ciudad, compartiendo bancada con figuras como el recordado bioquímico Ramón Ortiz, don Oscar Benito Zárate, “Pepe” Vitetta y otros que participaron activamente en la reconstrucción institucional de nuestra Añatuya.

El despertar de una conciencia: La Protectora "San Bernardo"

               Sin embargo, su legado más firme comenzó en 1990, al relacionarse con otra persona que tuvo la capacidad de mirar donde otros apartaban la vista.  Rosa recuerda con profunda humildad y justicia a la Sra. Sonia Oscherov de Martínez, creadora y primera presidenta de la Protectora de Animales "San Bernardo".

       "-Sonia comenzó esta lucha cuando en Añatuya nadie se encargaba de estos temas. Quizás porque había otras necesidades urgentes, la protección de los animales siempre quedaba para después. Pero ella nos enseñó que no hay tiempos para la compasión", reflexiona Rosa.

     En 1992, Rosa fue eje fundamental de la primera campaña de esterilización en la ciudad. Impulsaba jornadas de vacunación antirrábica en los distintos barrios de la ciudad convenciendo a los propietarios de animales a asumir una crianza responsable y amorosa.  Desde el primer momento, buscó capacitarse, conectar con protectoras de todo el país y traer a nuestra ciudad los protocolos de manejo que hoy son moneda corriente. Fue esa persistencia la que, llegada la década del 2000, motorizó una ordenanza pionera para que la esterilización fuera una medida de salud pública esencial.

             Rosa Riemersma siempre fue una dama elegante, y esa distinción la llevó también a los medios de comunicación. Muchos añatuyenses recordarán su programa de radio, titulado con acierto, "Con las alas del alma". Al respecto, Rosa recuerda: “…al programa lo inicié en el año 2.000 que era mas que nada para concientizar a la gente…para llegar sobre las leyes de maltrato animal, porque no había nada…empecé en la radio de Blinder…después a esa radio la compra Maria Mabel…y estuve ahí 21 o 22 años…”.

             A través del dial, Rosa desplegaba una estrategia maestra: atrapaba la atención del oyente con una cuidada selección de música romántica para luego, con voz suave pero firme, hablar sobre las leyes contra el maltrato animal, la importancia de la tenencia responsable y los beneficios sanitarios de la castración. Fue una pionera en el uso de los medios para la educación humanitaria.

                Su vida fue, y es, coherente con su decir. Trabajó codo a codo con el recordado veterinario Baltazar Malumbres, quien con generosidad esponsoreaba y ayudaba en la causa. Rosa no solo gestionaba insumos para que los propietarios se hicieran cargo de sus mascotas, sino que su propio hogar se convirtió en refugio para innumerables animales abandonados en las rutas, a quienes rescataba y devolvía la dignidad. Esta forma de vida, basada en proteger al más vulnerable, se derramó en su familia, contagiando a sus hermanas y a un grupo de mujeres valientes que hoy continúan la posta. 

            Se jubila en el 2014. Recien en el año 2.020 y ante la llegada de la pandemia de COVI-19 y las limitaciones que esta impuso, Rosa decidió dar un paso al costado en su labor más intensiva. Lo hizo con la serenidad de quien sabe que la semilla ha germinado, que el legado de la protección animal está en nuevas manos que, con el mismo compromiso y la fuerza necesaria, comenzaron a tomar protagonismo en esta lucha. Su retiro no fue total, continua aportando desde otro lugar con confianza en las nuevas generaciones de mujeres que hoy defienden con honor cada vida en nuestra ciudad.

        Ciertamente, una sociedad es honorable si respeta todas las formas de vida, un lema silencioso que Rosa nos enseñó a leer entre líneas. Es por ello que, desde Añatuya Ciudad destacamos su enorme labor porque ella nos enseñó que el servicio no solo se presta a los semejantes, sino a todo ser sintiente que sufra. Nuestro homenaje respetuoso al compartir aquí, la nobleza de sus actos.-

COMPARTIR:

Comentarios

Escribir un comentario »

Aun no hay comentarios, sé el primero en escribir uno!