Si alguien usa una remera con la cara de su ídolo estampada, tiene que saber que estas remeras a veces se ponen a hablar. Sin distinción de que sea la cara de Mick Jagger, de Jim Morrison o de Lali Espósito. O del Che Guevara. De este fenómeno ya se han escrito muchos testimonios.
Remera del Che de Felipe: Tener puesta una remera de mí puede generarles orgullo y bienestar. Porque reafirma identidad y valores. Es reconocerse en una causa colectiva. Y eso da una forma de felicidad profunda.
Obvio que todos en la fiesta empezaban a sentirse entre incómodos y culposos.Cuestión que la solemnidad ya desplazaba total mente al jolgorio, porque la remera del Che de Felipe seguía con su discurso.
Remera de Evita de Ángela: ¡La felicidad no es solo un ideal lejano! Sino también tener una casa, comida en la mesa y poder compartir una fiesta con amigos y familia. Disfrutar de esos momentos sencillos y reales es parte esencial de ser feliz… La felicidad puede estar en vestir una remera o en un chizito compartido por el pueblo.
Remera de Evita de Ángela: Si el pueblo sueña con una remera, yo le voy a dar la remera.
Remera de Evita de Ángela: El marxismo entiende que las fantasías son deseos burgueses que hay que eliminar porque son alienación e ideología. Yo no le voy a decir al pueblo lo que tiene que soñar. Solo voy a garantizarles que la felicidad sea inmediata y no en un futuro imposible. La vida es ahora.
Remera de Evita de Ángela (cansada de argumentos): Bah… Obvio que la tuya funciona más que la de Marx. Cuando posaste para la foto con esa actitud de líder y galán, mirando al horizonte de tu revolución… ya era clara tu vocación de remera.
Remera de Evita de Ángela: Ah… lo reconocés…
Remera de Evita de Ángela: Y bueno. Es al revés que vos. De cheto burgués pasaste a jugar al ciruja bélico de camping armamentista. Yo arranqué de pobre. Y quiero que todos se vistan como yo ahora.
Remera de Evita de Ángela (gritando más): ¡Oligarca con culpa! ¡Zurdo!
Finalmente, Ringo Starr, desde una remera que tenía puesta una estudiante de Sociología, les pidió que siguieran discutiendo en otro lado.
Y así fue como las remeras quedaron colgadas así nomás en el respaldo de unas sillas, discutiendo, mientras Ángeles y Felipe se dedicaron a una de las formas más concretas de la felicidad.
ANÁLISIS Y REFLEXIÓN
TRAMO DE UNA SESIÓN DE TERAPIA A CARGO DE LA LIC. PARLAPHONE
El paciente de las 9 mira hacia el balcón donde está la licenciada, y comienza su sesión.
Lic. Parlaphone (con un megáfono): Vea… Hay muchas formas de felicidad, no una sola. Le repaso algunas, ya que se está empezando a juntar gente: La primera es la felicidad del placer inmediato. Es la más básica y momentánea. Nace del disfrute directo: tomarse un mate, irse de vacaciones, comer sandía (en mi caso), tener un poco de sexo o autoestimularse, si gusta.
Paciente (más tímido, porque ya hay más gente alrededor): Entiendo… Pero eso dura poco… yo quiero algo más… ¿cómo decirle?
Paciente (más tímido, ya que se empezó a juntar gente, hay bombos, una parrilla y algunos vendiendo remeras de la doctora Parlaphone): Claro… pero igual me queda una sensación rara… porque hay mucha gente que no está bien… y…
Esa que se da en comunidad. Es profunda y estable. Aparece cuando uno se vincula con algo más grande que uno mismo: ayudar a otros, militar por una causa, cuidar, enseñar, acompañar.
Lic. Parlaphone: Por la que tenga más a mano. La antinomia no es entre lo posible y lo ideal. La verdadera antinomia es entre la tristeza y la felicidad. Toda nuestra vida baila, oscila, se mueve… entre lo posible y lo deseado. Anótese esto usted… y también todos los que se juntaron acá abajo:
(Hay aplausos. Suenan bombos, gritos, aplausos, y todos cantan “Hey Jude”, con los celulares encendidos en alto, aunque sea de mañana y no brillen tanto. El paciente y la Lic. Parlaphone arreglan el horario para la próxima sesión).
Fuente: telam