CULTURA
30/10/2026
Guía para recorrer arteba: obras históricas, espacios destacados y curiosidades de la feria de arte más importante de la región
Fuente: Netfan Servicios
Hasta el domingo 1 de noviembre en la Rural, la muestra ocupa 11.000 metros cuadrados con la participación de 69 espacios entre galerías y proyectos en una edición cargada de sorpresas y propuestas contemporáneas
Arteba, la gran feria de la región, abre sus puertas al público con un gran regreso a La Rural, donde se puede observar el trabajo de más de 400 artistas, en 69 espacios, entre galerías y proyectos.
Por supuesto, asimilar todo lo que se presenta en esos 11.000 metros cuadrados es todo un desafío, o más bien una misión imposible, por eso Infobae Cultura propone algunos espacios que marcan la pauta las propuestas de la feria, aptas para primerizos, conocedores o expertos.
Eso sí, antes de ir, tener en cuenta que la zona ya tiene cortes de calles por la llegada del papa, así que atentos a eso. Y por otro lado, desde el predio salen colectivos gratuitos que unen a la feria con otro de los grandes eventos del arte porteño, **AFFAIR**, que se desarrolla en las microcéntricas Galerías Larreta.
Cada edición trae sorpresas, esas joyitas que aparecen en el mercado tras salir de manos privadas, que rara vez suelen verse en préstamos a museos, por ejemplo. Este año, la gran atracción es Breve historia de Emma, conjunto de 34 monocopias realizadas por Lino Enea Spilimbergo que aborda la prostitución y la exclusión de las mujeres de clase baja en Buenos Aires, entre 1935 y 1936, que influyó a Antonio Berni para la creación de su Ramona Montiel.
Spilimbergo narró en estas 34 monocopias (impresión que permite obtener una única estampa original e irreproducible) la vida de una prostituta inspirada en crónicas policiales de su época. Las piezas, en sí, marcan una inaudita carga erótica para la época y se alejan de lo que se conocía de la producción del artista nacido hace 130 años en Palermo. El conjunto, que se presenta en Roldán Moderno que tenía una cotización de USD 1 millón, se habría vendido por USD 900.000, convirtiéndose así en el segundo conjunto más caro de la historia de la feria, luego de Sin título de Jorge de la Vega, que en 2019 salió por un valor estimado de entre USD 1,2 millones y USD 1,3 millones desde la galería María Calcaterra.
En el espacio, que se caracteriza por trabajar obra de artistas históricos, también se puede ver la producción geométrica y concreta de Raúl Lozza, Miguel Ángel Vidal, Alicia Orlandi, Ary Brizzi, María Martorell, Juan Del Prete y Yente; el núcleo cinético con piezas motorizadas, lumínicas y ópticas de Hugo Demarco, Martha Boto, Gregorio Vardanega, Antonio Asis, Gyula Kosice, Rogelio Polesello y Jesús Rafael Soto; mientras que en Raquel Forner, Antonio Seguí, Pablo Suárez y Aldo Paparella se articula la propuesta de figuración, conflicto social, crítica política y reflexión sobre la guerra, el cuerpo, la alienación y la inutilidad funcional de los objetos.
En 2024, COSMOCOSA sorprendió con La torturada, una explícita obra de Berni de 1976 que permaneció oculta en París por tres décadas, ahora lo hace con el tapiz El último payador, donde el gran artista argentino trasladó al tejido la composición de una estampa con collage y reunió en una escena rural las búsquedas sociales y experimentales que el artista desarrollaba desde la década de 1930.
Realizada dentro de la Tejeduría del Río de la Plata a mediados de los años 60, la obra convirtió técnicas artesanales en una nueva vía para representar a una familia de campo alrededor de un músico popular.
La pieza presenta al payador vestido con ropa rural y rodeado por varias figuras sobre planos marrones, ocres y grises. Las líneas negras delimitan los personajes, mientras que el pañuelo rojo del músico, algunas prendas azules y el vestido de flores rojas de una mujer joven introducen contrastes cromáticos y remiten al propio lenguaje textil.
La investigadora Silvia Dolinko ubicó esta obra "en un período de intensa experimentación de Berni con técnicas, materiales y soportes", en las que "mantenía entonces sus temas narrativos y sociales, pero ampliaba los procedimientos con los que los abordaba".
La primera exhibición de esta faceta del artista se realizó en noviembre de 1967, bajo el título Berni. Tapices, en la Galería Rubbers. Junto con El último payador, se mostraron versiones textiles de otros grabados, entre ellos Juanito bañándose y Juanito remontando un barrilete.
Las obras volvieron a exponerse en la Exposición Argentina del Tapiz Moderno, organizada por la galería Ática de Olivos en 1968 y en 1971, en el Museo Sívori. El tapiz también integró Exposhow, una feria realizada en Buenos Aires en 1970 en La Rural.
En Rolf Art se presenta una interesante genealogía visual de Buenos Aires, en el marco de los 200 años de la fotografía y centrada en el 90° aniversario de la construcción del Obelisco, con una propuesta toma al monumento y su entorno urbano como eje para recorrer distintas generaciones de artistas, desde la modernidad fotográfica hasta las prácticas contemporáneas.
La revisión comienza en los años 30 con el registro cinematográfico de la construcción del Obelisco realizado por Horacio Coppola, continúa con la mirada "surrealista" de la enorme Grete Stern y las imágenes tomadas en los 60 por Sameer Makarius, Sara Facio y Alicia D'Amico; luego se incorpora la mirada más actual de Facundo de Zuviría, Marcelo Brodsky, Adriana Lestido, Eduardo Gil y RES, cuyas obras se extienden hacia la ciudad para abordar la dictadura y las tensiones sociales de los 70 y 80s. Por supuesto, también se incluye Obelisco acostado, de Marta Minujín, realizado en 1978 para la primera Bienal Latinoamericana de São Paulo, Brasil, y la intervención de La Organización Negra sobre el monumento en 1989, registrada por Narcisa Hirsch.
El recorrido aborda las crisis y transformaciones urbanas posteriores a 2001 mediante obras de Santiago Porter, Silvia Rivas, Verónica Meloni, Andrés Denegri y Vivian Galban, junto con las relecturas de archivo de Francisco Medail y Gabriela Golder.
En Pasto, Manuel Brandazza explora el imaginario fluvial del Paraná mediante textiles bordados, perlas, acero y barro del río; Déborah Pruden, Laura Códega y Jimena Losada presentan pinturas que trabajan abstracción, narrativas especulativas y atmósferas extrañadas; mientras que Federico Cantini y Benjamín Felice proponen esculturas y ensamblajes con madera de poda, fenólico, parafina y carbón, y Ariel Cusnir y Santiago Licata desarrollan obras sobre papel y lienzo centradas en dibujo, acuarela, grafito y tiza, e Iosu Aramburu revisita el modernismo andino y archivos arqueológicos a través de óleos que combinan imaginarios simbólicos e históricos.
Selvanegra llega con Selvajismo, una propuesta que concibe la selva como un modelo de convivencia entre sensibilidades, imaginarios y materialidades, inspirado en la agroforestería de Ernst Götsch, que vincula diversidad, crecimiento, regeneración y nuevas relaciones.
Entre los artistas, Malena Pizani articula video, fotografía, instalación y dibujo con materiales precarios, recursos teatrales y litúrgicos, y referencias al surrealismo, el cine de terror y la fantasía; Flor Alvarado integra dibujo, pintura, escultura y performance con su activismo en el colectivo antirracista Identidad Marrón; Francisca Amigo combina su producción visual con proyectos colectivos y musicales y Lola Orge Benech crea dibujos, pinturas y objetos con materiales orgánicos recolectados, miniaturas, palabras y pensamientos que cuestionan la desmaterialización racional de la experiencia humana.
Con 13 artistas, Calvaresi Contemporáneo tiene obra histórica, muchas de artistas que la galería se encargó de recuperar del ostracismo y trajo otra vez a la discusión, una virtud del espacio de San Telmo, con producción contemporánea mediante pinturas, esculturas y piezas híbridas que recorren desde la figuración, el paisaje y la pintura ingenua hasta lenguajes industriales, textiles y narrativos.
El núcleo histórico incluye paisajes pampeanos de Alfredo Spampinato, pinturas de Dignora Pastorello y Germaine Derbecq, obras de Luis Ouvrard vinculadas a la escena rosarina y acuarelas y acrílicos de Mildred Burton, mientras que la contemporánea incluye pinturas de Azul Blinder, Daniel Leber, María Guerrieri y Paola Vega, además de esculturas de Daniel Basso, Deon Rubi, Fabián Bercic y Nina Kunan.
Por su parte, Ruth Benzacar reúne 27 propuestas artísticas que articulan pintura, escultura, instalación, fotografía, dibujo, performance y prácticas participativas: Tomás Saraceno, Adrián Villar Rojas y Leandro Erlich sitúan al arte como espacio de experimentación ambiental y colectiva; la percepción se altera mediante ficciones, desplazamientos y tensiones espaciales en las instalaciones de Eduardo Basualdo, Jorge Macchi y Ernesto Ballesteros, que convierten objetos cotidianos, luz, sonido y azar en experiencias físicas, mientras que Liliana Porter, Fabio Kacero, Alejandra Seeber, Pablo Siquier y Roberto Aizenberg cuestionan las fronteras entre representación, abstracción, copia, escritura y ornamento, con procedimientos de repetición, apropiación, distorsión y depuración formal.
El cuerpo, la identidad y los afectos organizan las producciones de Ulises Mazzucca, Florencia Rodríguez Giles, Francisca Rey, Valentina Quintero y Chiachio & Giannone, a través de imaginarios autobiográficos, trans, familiares, rituales y comunitarios. Además, con Raquel Forner, Rómulo Macció, Marie Orensanz, Delia Cancela, Carlos Herrera, Mariana Telleria y Andrés Piña se abordan conflictos históricos, poder, deseo, muerte, memoria y categorías sociales.
Otra que llega con un staff nutrido es Herlitzka & CO con 24 artistas que articulan obras fechadas entre 1954 y 2026, en una selección que mezcla pintura, fotografía, escultura, obra sobre papel y piezas textiles en formatos de distintas escalas.
El núcleo histórico incluye obras de Alfredo Hlito de 1954, Alejandro Puente de 1965, Susana Rodríguez de 1981, Leandro Katz de 1986 y Marcelo Benítez de 1993. Washington Cucurto aporta el retrato de José Lezama Lima, de la serie NY es el Caribe, Alicia Herrero, una pintura de la serie Instrumentos y banderas y, en obras realizadas en 2026, se puede observar Canal de Ormuz, de Marta Minujín; Pintura pintada por P., de Karina Peisajovich; Brazos III, de Andrés Bedoya; y A log for Lady Vilma A., de Hernán Salamanco, entre otras.
CONSTITUCIÓN tiene un imperdible solo show de Carlos Cima, que reúne parte de su producción reciente y también obra inédita, y una segunda sala donde presentan al resto del staff: Josefina Alen, Micaela Piñero, Ana Won, Antonio Villa, Alfredo Dufour, Juan Valenti, Martín Farnholc Halley y Nicolás Said.
También en las presentaciones en solitario aparece Amparo Viau, en galería Grasa, que regresa a la feria tras haber ganado el Premio en Obra de 2022, y de quien se presentan 8 pasteles de tiza sobre papel en gran formato en los que articula el dibujo con instalaciones, madera calada y recursos espaciales.
Además, en una segunda montada se verán la serie Sombras, de Mariana Pellejero, realizadas en tinta gráfica sobre papel mate; delicadas composiciones de Dana Ferrari, quien construye piezas de corte geométrico sobre papel serigrafiado con caracoles como elemento; esculturas de la serie Prótesis mitológicas de organismos en mutación, de Emilia de las Carreras, elaboradas con mármol, vidrio de automóvil, resina, caracoles, metales y objetos descartados; y pasteles al óleo sobre lienzo de Michel Fassi.
Del Infinito incluye una cápsula especial en homenaje a Julio Le Parc, fallecido este año, con un conjunto con 19 piezas que documentan 7 décadas de producción del mendocino que ganó el Gran Premio Internacional de Pintura de la Bienal de Venecia en 1966 y fue distinguido con la Legión de Honor de Francia.
Allí se observan obras cinéticas de los 60 —entre ellas un Continuel-lumière écran curve de madera, metal y luz de 1960-1965 y un Continuel-Lumière Cylindre con motor de 1966, ambas en edición Denise René— junto a pinturas acrílicas de 2022 y 2025 y un portafolio compuesto por ocho serigrafías producidas en el Atelier Marquet de París bajo su dirección directa.
Gyula Kosice, cofundador del Arte Madí y pionero en el uso escultórico del gas neón y el agua en movimiento, está representado por piezas en plexiglás realizadas entre 1948 y 2012, entre ellas Sobre relieve; Alberto Greco, referente del informalismo latinoamericano y creador del movimiento Vivo-Dito, participa con obras en tinta y collage sobre papel de comienzos de los años 60, mientras que Raúl Lozza, creador del perceptismo y miembro de la Asociación Arte Concreto-Invención, aparece con Clopanal 47; Luis Tomasello con su serie de "Atmósferas Cromoplásticas", centrada en los reflejos de luz y el "color-sensación"; y Clorindo Testa, con una composición abstracta. Completan este núcleo Rogelio Polesello, cuya producción cinética incluyó el encargo de Eclipse para el Aeropuerto Internacional de Ezeiza; Enio Iommi, firmante del Manifiesto Invencionista; Tomás Maldonado, figura del diseño moderno internacional; Yvaral, cofundador del Groupe de Recherche d'Art Visuel; y Gregorio Vardánega, representado por obras lumínicas que combinan plexiglás, luz, mecanismos eléctricos y motor.
La selección incorpora además la producción escultórica y gráfica de Alicia Penalba, junto con trabajos de Víctor Magariños D. y Manuel Espinosa, vinculados al arte concreto rioplatense. Margarita Paksa reúne obras que van del cubo acrílico y los dibujos tipográficos a Tiempo de descuento, considerado el primer videoarte argentino y reeditado en un catálogo del MALBA. Federico Manuel Peralta Ramos aparece en su faceta de dibujante, mientras que Osvaldo Lamborghini, conocido ante todo por su escritura, exhibe intervenciones y técnicas mixtas producidas en Barcelona.
El tramo contemporáneo reúne a Esteban Pastorino, con una escultura fotográfica generada a partir de una trayectoria de dron y panorámicas intervenidas; Mariela Vita, Martín Reyna y Marcela Cabutti; Matilde Marín, con fotografías de la serie El viaje imaginario de Kazimir Malévich; y Leo Battistelli, con Lemanjá X y piezas de porcelana de la serie Liquen Negro y Blanco.
En otro espacio que mira hacia la historia del arte argentino y donde también ingresa la fotografía, Isla Flotante introduce una propuesta concebida de piso a techo como tributo integral a Roberto Jacoby, referente de las prácticas conceptuales contemporáneas.
En la exhibición se articula un recorrido en torno al cuerpo, la política, las multitudes, la calle, el circo y el subconsciente, desde la mirada del artista y articulado con otros miembros del staff. En ese sentido, la propuesta del espacio de Retiro / Microcentro es una de las que presenta una propuesta curatorial más acabada, más cercana a un museo. Y se agradece.
El centro neurálgico de esta propuesta es la mítica Antihappening, obra insignia en la carrera de Jacoby y pieza determinante para la evolución del arte contemporáneo argentino, con un trabajo de archivo que se realizó junto al artista.
Entre las obras en Nora Fisch figura una serie de Manuel Espinosa, cofundador de la Asociación Arte Concreto-Invención en 1945, compuesta por 14 grafitos de 1978 cuyas líneas, planos y transparencias forman ritmos perceptivos hasta ahora nunca vistos en Argentina.
También hay unos collages increíbles por su sofisticación y trabajo laborioso de Rosana Schoijett en los que interviene un catálogo de Miguel Carlos Victorica y que, hay que decirlo, diálogo con el método pictórico del artista. Una belleza.
También se destacan obras de Gracia Cutuli, pionera del arte textil y cofundadora de Galería El Sol en 1964, en la que combina tradiciones europeas y de pueblos originarios sudamericanos; Fernanda Laguna con piezas del período de 1998-2026 que combinan pintura, assemblage, materiales cotidianos y marcos de mimbre; unas pinturas en gran formato de Sofía Bohtlingk que fueron expuestas a la intemperie y en las que se observan las huellas, como memoria de vidas pasadas, de ese proceso.
También mirando hacia el legado, MC Galería propone celebrar a sus artistas históricos con una selección centrada en las décadas de 1960 y 1970, cuando el pop, la geometría y la experimentación óptica y cinética transformaron el arte argentino. Allí, se reúnen César Paternosto, Manuel Espinosa, Kenneth Kemble, Eduardo Mac Entyre, Ary Brizzi, Rogelio Polesello, Nicolás García Uriburu y Martha Peluffo, entre otros referentes.
Como ya es un clásico de cada edición, la uruguaya Galería Sur apuestas a un cruce entre "tanques" del arte y contemporáneos: Joaquín Torres García, Antonio Berni, Rafael Barradas, Luis Felipe Noé, Ernesto Deira, Rómulo Macció, Jorge de la Vega, Alfredo Guttero, Pedro Figari, José Gurvich, María Freire, J.P. Costigliolo, Alfredo Hlito, Victor Magariños D., Carmelo Arden Quin, Enio Iommi, Martha Botto, Miguel Ángel Vidal, Martín Blaszko, Kirin, Ignacio Iturria, Margaret Whyte, Eduardo Cardozo, Marcelo Legrand, Sebastián Sáez y Diego Villalba. Especial atención a los enormes Berni, que se encuentran ni bien se ingresa a la feria.
Ya en el mundo más de lo contemporáneo, El Mirador que propone un ecosistema ficcional donde naturaleza, tecnología y cultura, con pintura, tejido, escultura digital y materiales industriales para abordar imaginarios poshumanistas, cuerpos híbridos y procesos de transformación.
Karina Cardona explora el crecimiento, la reproducción y la metamorfosis mediante planos de color que muestran especies y formas orgánicas en intercambio constante; la joven y talentosísima Leila Simonian presenta una serie de esculturas, realizadas con vidrio soplado, hierro cromado, silicona y sistemas de iluminación, para evocar organismos, prótesis y soportes vitales situados entre la vida y la muerte; por su parte, de Juan Reos (que en este momento expone en la gale que se encuentra frente a Parque Lezama) se encuentra una enorme pintura de aves como una sinfonía, no solo pictórica, en la que un pájaro lee partituras.
De Alejandro Gabriel se presentan esculturas digitales inspiradas en rituales reproductivos de peces sexualmente dimórficos, la ciencia ficción, las teorías queer y las corporalidades simbióticas y de Jimena Travaglio sus últimos tejidos en los que escapa a la tradición para ingresar en un presente que, en el futuro, serán sin dudas referentes de una época, en los que transforma circuitos electrónicos en tapices de cuentas acrílicas y cristal checo. El trabajo de Travaglio, en ese sentido, no tiene parangón en la escena argentina.
Tras la apertura de su nueva sede en San Telmo, NN reúne obras de 13 artistas realizadas entre 2012 y 2026, con pintura, dibujo, fotografía, video, escultura e instalaciones. El espacio surgido en La Plata, que este año cumplió una década, se caracteriza por ser una platafoma de desarrollo a artistas jóvenes, muchos de los cuales han ido ganando su lugar ya en museos e instituciones.
Entre las obras se encuentra Camatumba, de Porkeria Mala, realizada con acrílico y técnica mixta; Amanda Tejo Viviani que exhibe 8 óleos sobre bastidor con ese estilo de cine expresionista alemán, entre ellos seis retratos de la serie Retratos febriles de birra caliente; mientras que Renata Molinari aporta 8 dibujos en tinta pigmentaria con marcos de aluminio grabado, Matías Ercole, reciente incorporación al staff, llega con trabajos en tinta y cera sobre papel en tela, incluidos cuatro de la serie Re, Visión. La muestra también incluye videos e instalaciones de Sofi Finkel, esculturas de Carlos Segovia, Carlos Gutiérrez y Foguel, fotografías de Nicolás Bacal y cinco pinturas de Julien.
Cuando se ingresa al espacio de W–galería un aroma te toma como en un arrebato. Se desprende de Hedor, una instalación visual y olfativa compuesta por tres cerámicas inspiradas en hongos del Wallmapu y aromas de bosque nativo de la chilena Seba Calfuqueo, quien en su práctica aborda la identidad mapuche, la colonialidad, el feminismo, la teoría queer y los derechos ambientales.
También allí se pueden ver trabajos del resto del staff, como Mónica Millán, Florencia Sadir, Ana López y Cristina Schiavi, quienes relacionan naturaleza, territorio, trabajo artesanal, narrativas femeninas y objetos domésticos a través del dordado, cerámica, pintura, dibujo e instalaciones.
De Elba Bairon, esculturas y relieves de yeso y pasta de papel que investigan el vacío interior, la relación entre espacio y forma y el límite entre abstracción y figuración; Rosana Fuertes, Daniel Ontiveros, Magdalena Jitrik y Nicolás Guagnini incorporan asuntos vinculados con el género, la vida doméstica, la memoria colectiva, la historia latinoamericana, el conflicto bélico y la desaparición forzada.
El recorrido también incluye a No Me Baño, Marcia Schvartz, Raúl Flores, Max Gómez Canle, Gimena Macri, Laura Ojeda Bär, Santiago O. Rey, Enrique Mármora, Claudia del Río, Cohen y Mazzucchelli, Roberto Elía y Ernesto Vila, con obras relacionadas con la pintura, la cultura urbana, la experimentación formal, el retrato social, la pedagogía, el teatro, el collage y los lenguajes conceptuales.
Otro espacio que apuesta por nuevas voces es Galería Moria, que llega con Guido O. Contrafatti, Celina Eceiza, Rocío Englender y Cotelito quienes toman el both a la vez que en trastienda, Santiago Paredes y China (Nicolás Requena).
En las pinturas de Contrafatti, el blureado de su aerógrafo rompe los límites de la línea y vuelve ambiguas las relaciones entre figura y fondo, generando una atmósfera melancólica; en su obra textil, Eceiza elabora imágenes con telas teñidas que refieren a la vez a lo bajo, lo mítico y lo vulgarmente cotidiano; Englender pone el ojo en sus figuras felinas cargadas de enigmas, mientras que en los paisajes de surrealismo de Cotelito las apariciones insólitas y formas ambiguas generan fricciones con lo real.
En la rosarina Subsuelo se articula la naturaleza en un diálogo entre obras de Aid Herrera, Gabriela Muzzio, Belén Rímini y Alicia Nakatsuka, cuyas prácticas recorren casi seis décadas y emplean grabado, fotografía, dibujo y pintura. Flores, aves, paisajes, organismos y territorios operan como un lenguaje visual para explorar la memoria, los afectos, la transformación, el deseo, la fragilidad y la percepción del tiempo.
Linse Galería exhibe una selección de 7 artistas y del colectivo Unión Textiles Semillas para indagar en la memoria político-cultural, identidades, territorio, naturaleza y transformaciones sociales.
De Unión... presenta cuatro piezas elaboradas por colectivos de tejedoras del norte argentino con fibras naturales, tintes, maderas y técnicas tradicionales; de Julia Padilla, dibujos monumentales Subterránea y Río caudaloso, como también seis esculturas de sus híbridos de la serie Specta; de Erica Bohm, fotografías estenopeicas vinculadas con su investigación sobre cristalización y paisajes extremos y la instalación única Timelessness y obras individuales.
The White Lodge, por su parte, se organizó en torno a dos ejes: "Naturaleza del Futuro", centrado en sustentabilidad, arte y territorio, y tecnologías orgánicas; y "Urbano Salvaje", orientado al arte naif, brut y outsider, producciones que resisten la clasificación académica, con obras inéditas de Nicola Costantino, Sandro Pereira, Mateo Arguello Pitt, Javiera Gart y Santiago Viale.
Por otro lado, la galería comenzó a extenderse en el mercado secundario, con el fin de construida a partir de alianzas con colecciones internacionales enfocadas en arte latinoamericano, por lo que sumaron piezas de León Ferrari, Tilsa Tsuchiya Castillo, Jorge Eduardo Eielson, Gyula Kosice, Martha Boto, Carmelo Arden Quin y Joaquín Torres García.
En la sección Utopía, orientada a galerías jóvenes o proyectos experimentales que comienzan a hacer su camino, la debutante Casa Proyecto presentó durante los primeros dos días un solo show Belén Boeris, mientras que de viernes a domingo, exhibe obra Juan Tarraf, con producción en pintura, y de Marina Alessio, con trabajo en fotografía.
Otra que tiene su bautismo, PALOS, espacio experimental de La Boca, traslada su modelo de galería-jardín con esculturas de Rodrigo Díaz Ahl y pinturas e ilustraciones de Sebastián Cosenza Saad, con rotación diaria de obras para exhibir procesos artísticos en desarrollo.
Díaz Ahl construye esculturas e instalaciones con sillas rotas, cuerdas, escombros, metal y materiales reciclables, combinados con madera, cemento, resina y yeso. Mientras que Cosenza Saad, conocido como Sireno, presenta óleos y dibujos de colores brillantes, con referencias a la Virgen de Guadalupe, desnudos y escenas de sensualidad masculina atravesadas por códigos pop.
En su estreno ferial, Galería Fantasma llega con una selección de 8 artistas vinculados a su espacio de Almagro, concebido como casa-galería y sede de talleres. La propuesta reúne a Oxiana Barreiro con ensamblajes construidos con telas, botones, plásticos, recortes, hilos, cerámicas y objetos encontrados que reconstruyen recuerdos familiares; Leonardo Sánchez, con collages de 2012 y 2026 basados en autoedición clandestina, cultura popular, pornografía, terror y materiales obsoletos.
Por su parte, Quillén Mut muestra obras en tiza que combinan pintura y coreografía para abordar afectos queer incómodos, raros o excluidos de la normatividad afectiva; Florencia Romero articula fotografía analógica y pintura al óleo a partir de paisajes costeros, mareas, alucinación y azar; Justo Palleja superpone registros infantiles, violentos, absurdos y reconocibles desde una estética de precariedad; Maitena aporta dibujos, borradores y copias manuales de 1987 y 1988 para las revistas Fierro y Cerdos y peces y Juli Budassi trabaja con papeles arrancados de muros urbanos, donde publicidades y consignas se transforman en relatos alterados.
Departamento 112, que también debuta, presenta obras de Julia Cahen d'Anvers, Martín Agazzi y Pedro Greco para abordar formas compartidas de pertenencia e identidad mediante paisajes, retratos y objetos cotidianos.
Cahen d'Anvers trata el paisaje como una experiencia física y emocional; Agazzi convierte observaciones de pasajeros del transporte público porteño en retratos cerámicos; y Greco retrata y describe 48 vasos populares argentinos.
En el caso de los spots institucionales, en el Espacio Andreani, Eva Moro Cafiero reúne desechos electrónicos y restos de poda en Mareo de gemas, miedos de crepúsculo, una muestra que explora los vínculos entre plantas, máquinas y paisajes para cuestionar la aparente neutralidad de la tecnología y la separación entre lo natural y lo digital.
Con curaduría de Sofía Dourron, la exposición parte de materiales recuperados por la Cooperativa de Cartoneros Platenses y de restos de poda del Complejo Ambiental Villa Domínico del CEAMSE, para realizar ensamblajes que indagan en las infraestructuras visibles e invisibles que sostienen y moldean la vida.
Las obras combinan ramas de árboles nativos con pantallas de tabletas recuperadas, semillas con discos rígidos obsoletos y caños curvos de aluminio creando así estructuras que evocan al mismo tiempo plantas, insectos y artefactos.
Finalmente, el Banco Ciudad llevó 8 obras para reconstruir, a través de la nueva figuración argentina, un tramo de la pintura nacional de los años 60. Las piezas seleccionadas incluyen a Jorge de la Vega, Ernesto Deira, Rómulo Macció, Juan Del Prete, Martha Peluffo, Luis Seoane, Lea Lublin y Luis Felipe Noé.
El curador Santiago Villanueva definió el eje de la muestra a partir de la colección de la entidad: "Elegimos contar una parte de la historia del arte argentino de la década del 60, específicamente entre 1964 y 1969, ya que es un valor propio del patrimonio del banco, que posee importantes trabajos de quienes fueron los artífices de la nueva figuración".
El Banco Ciudad posee un acerco de más de 250 piezas únicas y mantiene un Espacio de Arte en su Casa Matriz de Florida 302, dentro del edificio conocido como "caja de cristal", diseñado por el estudio Manteola, Sánchez Gómez, Santos, Solsona, Viñoly y Petchersky. Allí presenta muestras rotativas de acceso gratuito durante todo el año.
*Arteba, del 30 de octubre al 1 de noviembre en La Rural, (Av. Sarmiento 2704). Viernes y sábados, de 14 a 21 hs, y domingo de 14 a 20hs. Entrada general: 28.000; estudiantes y jubilados, 50% de descuento; CUD, entrada gratuita. Incluye un acompañante. y menores de 10 años, sin cargo.
Fuente: Netfan Servicios