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CULTURA

26/10/2026

Una mutación que convierte a un niño en anciano, un investigador que se volvió alumno y un libro que desafía el tiempo

Una mutación que convierte a un niño en anciano, un investigador que se volvió alumno y un libro que desafía el tiempo

Fuente: Netfan Servicios

La progeria acelera el cuerpo sin tocar el cerebro, y Sammy Basso lo demostró con su trayectoria científica. Carlos López-Otín reconstruye ese vínculo en "La eternidad y un día más", una obra que mezcla biología, filosofía y amistad

Carlos López-Otín reconstruye en La eternidad y un día más la relación de amistad, enseñanza y cuidado que mantuvo con Sammy Basso, biólogo italiano con progeria, una enfermedad genética que acelera el envejecimiento corporal sin afectar del mismo modo al cerebro. El científico español presenta a su discípulo y paciente como un maestro de vida, pese a que la alteración redujo de forma drástica el tiempo que tuvo para vivir.

La obra combina las memorias del autor, la divulgación sobre la progeria de Hutchinson-Gilford, el retrato biográfico de Basso y una reflexión sobre la duración de la vida. También recurre a referencias artísticas, musicales, filosóficas, matemáticas y místicas para abordar el vínculo entre el envejecimiento, el cuerpo y el tiempo.

La progeria surge de una pequeña mutación del genoma humano que altera el reloj biológico desde el nacimiento. Los niños afectados pueden parecer ancianos a los ocho o 10 años: sus células sufren una decadencia acelerada, aunque las neuronas no padecen el mismo deterioro que el resto del organismo.

La máxima duración de una vida humana se sitúa en 122 años, mientras que la esperanza de vida de quienes padecen esta enfermedad es de 14 años. La anomalía está considerada una enfermedad huérfana y López-Otín figura entre los especialistas de referencia en su estudio.

Sammy Basso fue diagnosticado con progeria y alcanzó los 28 años, el doble de la expectativa habitual para los pacientes. Nacido en 1995 y fallecido en 2024, se convirtió en la persona más longeva conocida con este diagnóstico y en una figura internacional de la divulgación sobre enfermedades raras.

El deterioro físico provocado por la enfermedad no afectó su inteligencia ni su desarrollo cognitivo. Basso fue investigador de su propia condición y orientó ese trabajo a comprenderla, mejorar su vida y aportar conocimiento para otros pacientes.

Desde niño quiso ser físico para "entender el mundo" y aspiraba a investigar en el CERN de Ginebra. Las dificultades para desenvolverse en un entorno poco adaptado a la diversidad lo llevaron a abandonar ese camino y estudiar Biología en la Universidad de Padua.

Su aspecto físico impedía que pasara inadvertido, y transformó esa exposición en una plataforma para visibilizar la progeria y otras patologías poco frecuentes. Su propósito, según sostenía, era que el mundo fuera mejor "para todos cuando es mejor para todos".

López-Otín, bioquímico y biólogo molecular, es miembro de la Academia Europea y de las Reales Academias de Ciencias y Medicina de España. También recibió el Premio Nacional de Investigación Santiago Ramón y Cajal por su trayectoria científica.

El rey Felipe VI le concedió en 2025 el título de marqués del Castillo de Lerés por sus estudios sobre envejecimiento, cáncer y enfermedades minoritarias. La vida del investigador se cruzó entonces con la de Basso en una relación que el libro describe como una formación recíproca: el profesor terminó por reconocer a su alumno como maestro.

El subtítulo de la obra alude a Basso como sensei, término japonés que designa a un maestro. La figura del joven italiano organiza un relato en el que la enseñanza científica convive con la amistad, la atención médica y el acompañamiento ante una enfermedad de evolución prematura.

La estructura no se limita a una biografía ni a un ensayo científico. Reúne cultura humanística y conocimiento biológico, referencias pictóricas y musicales, pedagogía y medicina, además de preguntas sobre la antigüedad, la modernidad y la experiencia contemporánea del tiempo.

Alfonso Reyes citaba a Baltasar Gracián para describir una forma de escritura: "Todos te conozcan, ninguno te abarque: que, con esta treta, lo moderado parecerá mucho; y lo mucho, infinito; y lo infinito, más". El título de López-Otín prolonga esa idea al añadir un día a la eternidad.

La conciencia de la mortalidad atraviesa la historia de Basso y la enfermedad que investigó. La madre Celestina lo resumía así: "Tan presto se va el cordero como el carnero. Ninguno es tan viejo que no pueda vivir un año, ni tan mozo que hoy no pudiese morir".

El libro propone que el sentido de una vida no depende solo de su duración y sitúa esa reflexión en la experiencia concreta de Basso. Para definir la mezcla de géneros de la obra, recupera una línea de la canción Bitch, de Meredith Brooks: "todo reunido en una sola cosa".

Fuente: Netfan Servicios