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INTERNACIONAL

07/10/2026

El avance eritreo en Adigrat eleva la tensión y amenaza con extender la guerra del norte de Etiopía

El avance eritreo en Adigrat eleva la tensión y amenaza con extender la guerra del norte de Etiopía

Fuente: Netfan Servicios

El hecho se produce a días de que ambos países rompieran relaciones diplomáticas y en medio de combates que ya dejaron víctimas civiles en la región

Tropas eritreas se desplegaron en los últimos días en Tigray, en el norte de Etiopía, en medio del rebrote del conflicto entre el Gobierno etíope y el Frente de Liberación del Pueblo de Tigray (TPLF). El avance se registró en la localidad de Adigrat, cerca de la frontera entre ambos países.

Los combates entre el TPLF y las fuerzas federales etíopes estallaron el 23 de septiembre, lo que reavivó el temor a un retorno de la guerra civil de 2020-2022, uno de los conflictos más sangrientos de la historia reciente de África. Según estimaciones oficiales de Etiopía y de la Unión Africana, aquella confrontación dejó entre 100.000 y 600.000 muertos.

El Ejército etíope logró contener el avance rebelde con apoyo de milicias locales y tomó el fin de semana la capital regional, Mekelle, sin encontrar resistencia tras la retirada del TPLF. En Adigrat, situada a unos 115 kilómetros al norte de esa ciudad, testigos describieron la circulación de soldados eritreos por las calles, con rumbo sur, a bordo de camiones cargados de armamento pesado. Un funcionario local, que pidió reserva de su identidad, precisó que la presencia militar extranjera llevaba ya varios días y que generaba inquietud entre los habitantes de la zona.

Gebreigziabher Beyene, comandante de la Fuerza de Paz de Tigray (FPT), sostuvo que la tropa procedente del país vecino había ingresado "uniformada y equipada con armamento pesado", y añadió que sus propios efectivos estaban siendo blanco de ataques con drones. Según su versión, Asmara pretendía que los enfrentamientos se mantuvieran dentro del territorio tigrayano para impedir que se extendieran hacia su propio suelo.

La FPT, de carácter progubernamental, había calificado horas antes el despliegue como "una invasión y una violación de la soberanía etíope". La situación se agravó también al oeste de Mekelle, donde un residente de Adwa relató que durante el fin de semana se produjeron ataques con drones contra hoteles de la localidad, con un saldo de numerosas víctimas fatales y heridos.

El Ejecutivo etíope atribuyó responsabilidad a Eritrea, junto con Sudán y Egipto, por cooperar con la denominada Coalición para la Supervivencia de los Pueblos de Etiopía, alianza armada articulada en torno al TPLF. El ministro de Información y portavoz del Gobierno eritreo, Yemane Meskel, rechazó esa versión. En un comunicado difundido en la red social X, no negó el cruce de tropas hacia territorio etíope, pero argumentó que Adís Abeba pretendía construir "una narrativa falaz de 'legítima defensa' para racionalizar y camuflar su guerra de agresión".

El funcionario también calificó al Gobierno etíope como "Partido Potemkin" y afirmó que "está tocando sin cesar los tambores de la guerra" por su aspiración de alcanzar una salida al mar. En esa misma línea, acusó al país vecino de incurrir en "una violación imprudente y flagrante del derecho internacional que no puede borrarse mediante narrativas engañosas".

El vínculo bilateral viene deteriorándose desde hace años. Eritrea se independizó de Etiopía en 1993 y, poco después, ambos países protagonizaron una guerra fronteriza que se extendió entre 1998 y 2000. La relación mejoró de manera notable a partir de 2018, cuando el primer ministro etíope Abiy Ahmed asumió el poder, periodo en el que Asmara llegó a combatir junto a Adís Abeba durante la guerra civil de 2020-2022 contra el TPLF. Ese entendimiento se quebró con el tiempo, en particular por el reclamo persistente del Ejecutivo etíope de obtener un acceso directo al mar.

La fractura se profundizó cuando Eritrea quedó al margen del acuerdo de paz firmado en Pretoria que puso fin a la guerra civil de 2020-2022. A comienzos de este mes, Etiopía expulsó a diez diplomáticos eritreos y cerró su embajada en Asmara, a lo que Eritrea respondió con el anuncio de que rompería la totalidad de sus lazos diplomáticos.

El analista regional Kjetil Tronvoll, del Oslo New University College, consideró que para Eritrea resulta indispensable conservar una profundidad estratégica y una zona de amortiguación en el norte de Tigray, al tiempo que necesita enfrentar al ejército etíope en ese mismo terreno antes de que la disputa se traslade a su propio territorio.

(Con información de AFP y EP)

Fuente: Netfan Servicios