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SOCIEDAD

06/10/2026

De la realidad local a la boca del Papa: cómo prepara el Vaticano los discursos que dará León XIV en la Argentina

De la realidad local a la boca del Papa: cómo prepara el Vaticano los discursos que dará León XIV en la Argentina

Fuente: Netfan Servicios

Un sacerdote togoleño de la Secretaría de Estado de la Santa Sede recibe buena parte de la información sobre el país y participa en la elaboración de las primeras versiones de los textos, que luego suben hasta el Papa y quedan bajo reserva hasta el despegue del avión papal. Mientras tanto, se multiplican los viajes de argentinos al Vaticano

A casi un mes de la llegada de León XIV a la Argentina, la organización de la visita entró en una etapa menos visible que la de los actos multitudinarios, los traslados y los operativos de seguridad. En Roma comenzó a consolidarse la información que servirá de base para una de las dimensiones más sensibles del viaje: los discursos que el Papa pronunciará ante autoridades, dirigentes y distintos sectores de la sociedad argentina. Son once, en total, incluyendo cinco homilías, los textos en los que ya trabaja la Santa Sede.

Según pudo saber Infobae de fuentes en el Vaticano y en la Argentina, durante las últimas semanas la Santa Sede empezó a recibir informes, datos, evaluaciones y aportes sobre la realidad política, social, económica y eclesial del país. Ese material, junto con las conversaciones que funcionarios vaticanos mantienen con interlocutores argentinos, será uno de los insumos utilizados para preparar los mensajes de León XIV.

Buena parte de esa información termina primero en un escritorio poco conocido de la Secretaría de Estado: el de monseñor Gilbert Tsogli, un sacerdote togoleño que sigue los asuntos argentinos. Por allí pasan los informes sobre el país y allí comienza el trabajo sobre las primeras versiones de algunos de los textos que luego recorrerán la cadena interna del Vaticano hasta llegar al escritorio del Papa.

El mecanismo no supone que desde Buenos Aires se envíen discursos escritos ni que dirigentes locales definan qué debe decir el Pontífice. La lógica consiste en reunir información desde distintos organismos de la Santa Sede, escuchar diagnósticos, contrastar miradas y construir un cuadro lo más completo posible del país que León XIV encontrará en noviembre. Sobre esa fotografía empiezan a trabajar quienes intervienen en la elaboración de sus intervenciones.

Uno de los focos estará puesto en el mensaje ante autoridades y representantes de la sociedad civil, previsto como uno de los momentos de mayor contenido institucional del viaje. Será el primer discurso en suelo argentino y, de acuerdo con lo adelantado a Infobae por fuentes vaticanas, el Papa León XIV hablará después del presidente Javier Milei. Serán los únicos dos oradores ese día. Pero los informes también sirven para preparar otros escenarios: los encuentros con el mundo del trabajo, el diálogo interreligioso, la visita a la cárcel y las grandes celebraciones religiosas, cada uno de los cuales exige un lenguaje propio y un conocimiento distinto de la realidad argentina.

En Roma no interesan solo los indicadores económicos o los datos sociales. También se buscan elementos sobre el clima político e institucional, la situación del empleo, la pobreza, las transformaciones tecnológicas, la convivencia entre credos, la realidad penitenciaria y el peso que conserva la religiosidad popular. La intención es que los discursos no funcionen como intervenciones genéricas que podrían pronunciarse en cualquier país, sino que dialoguen con problemas y sensibilidades específicamente argentinos.

Tsogli es una figura de perfil bajo incluso dentro de una estructura en la que los funcionarios que preparan información para el Papa rara vez trascienden. Su importancia en esta etapa deriva precisamente de la posición que ocupa: es uno de los primeros receptores de los materiales sobre la Argentina y uno de los funcionarios que intervienen cuando esa información empieza a transformarse en lenguaje papal.

Fue ordenado sacerdote en abril de 2013 en la catedral de Campobasso, en Italia, y se formó en la Academia Alfonsiana de Roma, el instituto de teología moral de los redentoristas. Antes de llegar a la Secretaría de Estado tuvo además una experiencia directa en América Latina: entre 2019 y 2021 trabajó en la nunciatura apostólica en Panamá como secretario del nuncio y durante un período quedó al frente de la representación como encargado de negocios interino.

Su vínculo con la región también tuvo expresiones posteriores en Roma. En enero de 2025 concelebró en la Basílica de San Pedro la misa por el centenario del nacimiento de la beata paraguaya María Felicia de Jesús Sacramentado, "Chiquitunga". Son antecedentes discretos, pero que ayudan a explicar por qué un sacerdote nacido en Togo terminó convertido en una de las personas que hoy sigue de cerca la información que llega sobre la Argentina.

La escena resume buena parte de la preparación actual: informes elaborados en Buenos Aires terminan sobre la mesa de un diplomático africano en el Palacio Apostólico y desde allí comienzan un recorrido que puede terminar, semanas después, en una frase pronunciada por León XIV ante miles de personas en la Argentina.

En el Vaticano, los discursos del Papa no salen de una sola pluma. León XIV pronuncia o envía en promedio no menos de quince textos por semana entre meditaciones, discursos y mensajes, una producción en la que intervienen distintas áreas según el tema y el tipo de actividad.

Buena parte de la coordinación pasa por la Secretaría de Estado, en el tercer piso del Palacio Apostólico, comandada por el cardenal italiano Pietro Parolin, uno de los religiosos que tiene asegurado su lugar en el avión papal para viajar junto a León. Según el contenido, también pueden intervenir dicasterios especializados, que aportan datos, criterios o borradores. Los redactores trabajan de manera anónima, cambian con frecuencia y tienen una consigna básica: escribir con el vocabulario, el ritmo y los giros habituales del Pontífice.

En el caso de un viaje como el de la Argentina, el recorrido tiene una secuencia más definida. El primer eslabón está en la Secretaría de Estado y, para los asuntos argentinos, en el área que sigue Tsogli. Allí convergen informes, datos e impresiones recogidas en conversaciones con interlocutores del país y allí pueden empezar a tomar forma las primeras versiones de los textos.

Esos borradores pasan después por el arzobispo Paul Richard Gallagher, secretario para las Relaciones con los Estados, y luego por Parolin. Recién entonces llegan al escritorio del Papa.

Ese último paso no es un trámite. León XIV tiene fama de revisar los textos con detenimiento y de introducir correcciones hasta último momento. Entre quienes escriben para él circula incluso una advertencia: las citas de san Agustín, su gran referencia espiritual, son el recurso más obvio, pero usarlas por reflejo puede terminar cansándolo.

Una vez aprobados, los discursos quedan bajo estricta reserva. La distribución entre los periodistas que acompañan al Papa empieza cuando el avión papal ya está en viaje y aun así se realiza con cuentagotas: cada texto suele entregarse con poca antelación y bajo embargo hasta el momento en que León XIV lo pronuncia. Cada periodista debe firmar un compromiso de respetar ese embargo como condición para poder ser parte de la gira.

De todos modos, la versión escrita nunca es la última palabra. Lo que cuenta es aquello que el Papa efectivamente dice, porque puede introducir cambios, agregar comentarios o apartarse del texto preparado frente al auditorio.

Mientras los primeros textos empiezan a tomar forma, se aceleró otro movimiento: una sucesión de viajes de argentinos a Roma por motivos diversos. No todos están directamente relacionados con la gira papal, pero se producen mientras distintos sectores del Vaticano terminan de completar su mirada sobre el país y, en muchos casos, abren la puerta a conversaciones que exceden el motivo formal de cada visita.

La semana pasada, responsables de comunicación del Arzobispado de Buenos Aires y de la Conferencia Episcopal Argentina pasaron varios días en Roma, donde mantuvieron contactos con las estructuras comunicacionales de la Santa Sede. El viaje se dio en un momento especialmente sensible: la visita movilizará tanto a los medios vaticanos como a las áreas de prensa de la Iglesia argentina y obligará a una coordinación cotidiana entre Roma y Buenos Aires.

Esta semana será el turno de Marcelo Colombo, arzobispo de Mendoza y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina. Desde el miércoles participará en el Vaticano del encuentro convocado por León XIV con presidentes de conferencias episcopales y representantes de las Iglesias orientales por los diez años de Amoris laetitia. Se trata de una cita con agenda propia, pero que ocurre pocas semanas antes de que Colombo deba recibir al Pontífice en la Argentina.

Su estadía tendrá por eso una dimensión adicional. Más allá de las deliberaciones del encuentro, su paso por Roma coincide con la fase final de coordinación entre las autoridades eclesiales argentinas y distintos organismos de la Curia, en un momento en que las conversaciones sobre los temas que encontrará León XIV adquieren cada vez más peso.

A ese movimiento se suman actividades con participación de jueces y especialistas argentinos. En la Casina Pío IV, dentro del Vaticano, se realizará un encuentro internacional sobre justicia climática y derechos humanos con magistrados y juristas de distintos países coordinado por el argentino Roberto Gallardo, de mirada más que crítica al Gobierno nacional. Más adelante habrá otros viajes desde la Argentina, entre ellos los de figuras de los ámbitos judicial, empresarial y político que tienen pedidos o previsiones de encuentros con autoridades y organismos de la Santa Sede.

No existe un ámbito formal que reúna a todos esos visitantes ni todos viajan para hablar de la llegada de León XIV. La particularidad está en el contexto: en la recta final antes de la visita, cada conversación permite a los interlocutores romanos sumar impresiones sobre la Argentina y contrastarlas con las que reciben por otras vías.

Documentos institucionales, reuniones reservadas, intercambios informales y consultas puntuales terminan así formando parte de una radiografía construida desde distintos lugares. Ese proceso corre además en ambos sentidos: mientras argentinos viajan a Roma y conversan con funcionarios de la Santa Sede, desde el Vaticano también se piden datos y opiniones a actores eclesiales e institucionales del país.

La combinación de esos materiales terminará alimentando los textos que León XIV llevará a Buenos Aires. Serán discursos leídos desde la política y la sociedad argentinas, pero también desde Roma y por una audiencia internacional atenta a las primeras definiciones del Papa en el país de Francisco.

Por eso, mientras en Buenos Aires avanzan los preparativos más visibles, en Roma se desarrolla otra parte de la visita, menos expuesta pero decisiva. Es la que reúne informes, conversaciones, evaluaciones y contactos que buscan responder dos preguntas: qué Argentina encontrará León XIV cuando llegue en noviembre y qué palabras quiere dejar el Papa para cuando se haya ido.

A la primera de esas preguntas, los dos arzobispos que recibirán al Papa ya le pusieron palabras en los últimos días. Jorge García Cuerva, arzobispo de Buenos Aires, anticipó que León XIV se encontrará con "una Argentina herida, una Argentina dividida, con esa famosa grieta", marcada por un porcentaje muy alto de pobreza, aunque también con trabajadores que siguen apostando y luchando. El cardenal Ángel Rossi, arzobispo de Córdoba, fue en la misma dirección. Describió una Argentina "socialmente muy bajoneada", que se resiste a buscar lo que la une, y en la que un lenguaje triunfalista contrasta con una realidad que calificó de muy frágil.

Sobre la segunda pregunta, García Cuerva dejó una pista: definió el viaje como una visita pastoral que dejará "tarea para el hogar" cuando el Papa ya no esté. Infobae ya había adelantado que la Santa Sede busca que haya un "legado" de la visita. Son diagnósticos públicos que difícilmente pasen inadvertidos en Roma. Y delinean el desafío de los textos que hoy empiezan su recorrido en la mesa de Tsogli: hablarle a esa Argentina y dejarle algo para cuando León XIV haya vuelto al Vaticano.

Fuente: Netfan Servicios