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ECONOMIA

02/10/2026

El empleo que viene, según los empresarios de IDEA: el avance de la IA, el desafío de formar talentos y la informalidad

El empleo que viene, según los empresarios de IDEA: el avance de la IA, el desafío de formar talentos y la informalidad

Fuente: Netfan Servicios

Ejecutivos y economistas analizaron las transformaciones que atraviesa el mundo laboral, los cambios en las tareas y las oportunidades que abren sectores dinámicos

Mar del Plata.- Enviada especial. El mercado laboral atraviesa una transformación que promete modificar mucho más las tareas que la cantidad de puestos de trabajo. La inteligencia artificial, el surgimiento de nuevos sectores productivos y la necesidad de trabajadores con otras capacidades empiezan a cambiar qué buscan las empresas y cómo organizan sus equipos. Para la Argentina, el proceso suma desafíos propios: una informalidad elevada, dificultades para formar talento y una estructura productiva que también empieza a reconfigurarse.

Ese escenario ocupó buena parte de la agenda del último día del 62° Coloquio de IDEA, donde economistas y empresarios analizaron el empleo que viene. El diagnóstico que atravesó las exposiciones se alejó de las visiones más extremas sobre la inteligencia artificial: por ahora, el principal cambio no aparece en una destrucción generalizada de puestos, sino en una redistribución de tareas y habilidades, con actividades más expuestas que otras y una creciente necesidad de capacitación.

Luciano Laspina, presidente de CIPPEC, explicó que la adopción de la inteligencia artificial avanza a una velocidad relativamente lenta, en línea con lo que ocurrió con otras revoluciones tecnológicas. Para analizar sus consecuencias, señaló dos variables: el grado de sustitución de tareas y la velocidad de adopción.

Según explicó, los empleos están compuestos por un conjunto de tareas y, en la mayoría de los casos, la inteligencia artificial permite potenciar algunas y liberar tiempo en otras. Entre las actividades con mayor impacto en Estados Unidos mencionó los call centers, la programación y las tareas vinculadas con el lenguaje.

El economista puso como ejemplo a un vendedor que puede utilizar inteligencia artificial para realizar reportes y disponer así de más tiempo para atender a sus clientes. Bajo esa dinámica, sostuvo que no existe un proceso de destrucción del empleo, sino una redistribución.

Sin embargo, marcó una diferencia que abrió otro interrogante para las empresas: observó una caída en la captación de talentos junior y una elevada demanda de perfiles senior. Esa brecha apareció luego en las intervenciones de los ejecutivos como uno de los desafíos de la transformación tecnológica.

Sofía Vago, directora de IDEA y CEO de Accenture, señaló que la inteligencia artificial atraviesa a todos los sectores y planteó que uno de los principales obstáculos consiste en pasar de las pruebas iniciales a una implementación a escala dentro de las organizaciones.

Un trabajo realizado junto con la Unión Industrial Argentina (UIA) mostró que ocho de cada diez compañías cuentan con procesos o proyectos relacionados con inteligencia artificial. Sin embargo, de ese grupo, apenas el 30% tiene proyectos concretos y solo el 9% aborda la transformación como un proceso de punta a punta.

"El desafío está en la escalabilidad", señaló Vago. La ejecutiva explicó que incorporar una herramienta no resulta suficiente, porque el proceso también obliga a repensar la organización, los procesos y el talento.

En ese escenario, definió a la inteligencia artificial como un "superpoder", por su capacidad para procesar información a una velocidad y una escala que una persona no podría alcanzar por sí sola. El objetivo, planteó, pasa por utilizar esas capacidades para tomar mejores decisiones o realizar transacciones, sin perder la intervención humana.

Vago también destacó la necesidad de capacitar de manera permanente. Explicó que Accenture invierte más de un billón de dólares por año en entrenamiento a nivel global y que el avance tecnológico exige una actualización continua de los trabajadores. El modelo que describió combina personas, inteligencia artificial o agentes y nuevamente una persona al final del proceso.

"A la inteligencia artificial hay que abrazarla. No abrazarla significa quedar fuera de juego", afirmó hacia el cierre del panel. Pero inmediatamente vinculó esa transformación con otro problema: la disponibilidad de recursos humanos. "Tenemos un gran talento como argentinos, nos estamos quedando sin stock", advirtió.

Santiago Bulat, economista jefe de IDEA y socio de Invecq Consulting, inició esta discusión con una presentación abocada a analizar los cambios que atraviesa la estructura productiva argentina. En su exposición destacó el mayor protagonismo de actividades como minería y energía y analizó experiencias internacionales para observar qué ocurrió con el empleo cuando nuevos sectores ganaron peso dentro de una economía.

Australia y Canadá mostraron, según su exposición, un fuerte desarrollo de actividades vinculadas con los recursos naturales, acompañado por un crecimiento de servicios asociados, tecnología, infraestructura, mantenimiento y transporte. Al mismo tiempo, otras actividades redujeron su participación relativa en el empleo.

En ninguno de esos dos casos se produjo una crisis de desempleo. Bulat indicó que en Australia la tasa pasó de 5,9% a 4,3% en los últimos veinte años, mientras que en Canadá bajó de 7,6% a 6,8%.

También presentó los casos de Chile y Colombia. En Chile, el crecimiento de la minería impulsó actividades asociadas, entre ellas la construcción. Según una estimación del Consejo Minero chileno citada durante la exposición, por cada empleo minero se generan 2,6 puestos indirectos, que abarcarían aproximadamente 11% del empleo total.

"¿Dónde está el desafío principal? En generar cadenas de valor", planteó Bulat. El objetivo, explicó, consiste en lograr que los sectores que avanzan a menor velocidad puedan vincularse con aquellos que muestran mayor dinamismo y productividad.

La transformación productiva convive, sin embargo, con otra característica del mercado laboral argentino. Bulat puso el foco en el crecimiento de la informalidad.

Según los datos que presentó, hace más de una década los asalariados informales representaban alrededor de 33% de los trabajadores y actualmente se ubican cerca de 38%. Cuando se incorpora el empleo independiente, a partir de una nueva métrica que releva el Indec desde aproximadamente 2023, la informalidad alcanza 45%.

La situación resulta todavía más marcada entre los jóvenes de hasta 29 años, donde llega aproximadamente al 58%. Argentina se ubica así cerca del promedio latinoamericano, que ronda el 47%, y dejó de integrar el grupo de países de la región con los niveles más bajos.

Bulat remarcó que la estabilidad macroeconómica representa una condición necesaria para bajar esos indicadores, pero no alcanza por sí sola. En su repaso de las experiencias de Colombia, Uruguay y Chile mencionó políticas orientadas a aumentar la productividad, reducir la burocracia, facilitar la registración, generar incentivos para la contratación formal y reforzar la fiscalización.

También destacó el cambio en la composición de los aportantes al sistema previsional argentino. Desde 2012, los empleos en relación de dependencia crecieron apenas 1%, mientras que el monotributo aumentó más de 66%. Según explicó, esa dinámica implica menores recursos para el sistema previsional.

En ese marco, planteó que las modificaciones regulatorias no deberían entenderse como una intervención que se realiza una única vez. "No existe una única reforma laboral", sostuvo, y recordó que Uruguay, Chile y Colombia realizaron sucesivos cambios a medida que se transformaron sus mercados de trabajo.

Los empresarios aportaron ejemplos concretos sobre cómo la tecnología ya modifica distintas actividades.

Alejandro Gorodisch, director de IDEA y presidente de Farmacity, explicó que la combinación de inteligencia artificial, telemedicina y diagnósticos menos invasivos puede modificar el papel tradicional de las farmacias dentro del sistema sanitario.

Como ejemplo, mencionó la posibilidad de contar con un escáner en una farmacia que, conectado con una base de datos internacional, determine si un lunar requiere la revisión de un dermatólogo. Aclaró que ese tipo de tecnología no elimina al médico, sino que cambia y hace más eficiente la interacción entre los distintos participantes del sistema de salud.

También utilizó la receta electrónica como ejemplo. La eliminación de tareas manuales, como cortar troqueles, abrocharlos a las recetas y procesarlos posteriormente, libera tiempo del farmacéutico para brindar una atención más personalizada y dedicar más espacio al asesoramiento.

Frente a la diferencia entre trabajadores junior y senior que mencionó Laspina, Gorodisch puso el foco en la responsabilidad empresaria. "El desafío que tenemos justamente los empresarios es capacitar", afirmó. Y planteó la necesidad de poner recursos a disposición para formar a quienes enfrentan mayores dificultades para complementar su actividad con las nuevas tecnologías.

Diego García, director general de CVC Corp Argentina, llevó el análisis al turismo. Señaló que el sector genera puestos a lo largo de una cadena que incluye aeropuertos, transporte, hotelería y gastronomía, y destacó su baja barrera de entrada en las economías regionales.

En el caso de su compañía, explicó que ya entrenan un agente de inteligencia artificial para asistir a los vendedores. La empresa cuenta con más de 15.000 circuitos en el mundo y la herramienta permite realizar búsquedas según los intereses del pasajero, la fecha del viaje, las ciudades que quiere visitar, el tiempo disponible y el motivo del traslado. El vendedor, a partir de esa información, puede seleccionar las alternativas para presentar al cliente.

La capacitación volvió a aparecer como requisito: el nuevo perfil no solo necesita conocimientos sobre turismo, sino también capacidad para interactuar con esos agentes tecnológicos.

En el cierre, Gorodisch sintetizó la combinación que, desde su perspectiva, deberán buscar las compañías: "Hay que innovar, sin lugar a duda. Hay que competir, ser competitivos, eficientes, pero tenemos que desarrollar prioritariamente nuestro talento para asegurarnos que lo humano va a ser siempre nuestro factor diferencial".

Fuente: Netfan Servicios