SOCIEDAD
05/09/2026
El extraño caso de tráfico de oro al Líbano entre dos sirios y un empleado de Aerolíneas Argentinas
Fuente: Netfan Servicios
La PSA detectó la maniobra en el Aeropuerto de Ezeiza a mediados de este mes. La Justicia autorizó que ambos extranjeros viajen de vuelta a su país. La otra ruta hacia Dubai
El Juzgado Penal Económico N°2 autorizó la semana pasada una serie de beneficios pedidos por algunos imputados. Se trata de Lina S. y Rakan A., ambos oriundos de Siria, acusados de los delitos de tentativa de contrabando y lavado de activos.
Lina tiene una historia en el país. De 40 años de edad, cuenta con un documento de migrante nacionalizada, pasaporte argentino y un alta en ARCA, en los rubros de tratamiento de belleza. Pidió al juez Pablo Yadarola -hoy camarista federal-, que levante de forma temporal su prohibición de salir del país y la autorice a viajar a Damasco, donde montaría un centro de estética. Así, Yadarola autorizó que Lina S. recupere su pasaporte. Si no regresa, será multada con $1 millón de pesos.
Su compatriota Rakan A. no tiene una historia en el país, tampoco un pasaporte argentino. Tiene un turco, incautado en un depósito de la Policía de Seguridad Aeroportuaria. A través de su abogada particular -la misma que defiende a Lina S.- pidió que lo suelte de prisión.
Yadarola, antes de dejar su despacho, aceptó. Remarcó, entre otras cosas, "la voluntad de someterse al proceso" de Rakan A. Le prohibió salir del país. Sin embargo, en un fallo siguiente, le permitió viajar a Siria desde el 1° al 30° de septiembre. El motivo: finalizar en Damasco la adopción de una niña y la inscripción del nacimiento de su hijo. La multa, si falta a su palabra, otra vez, será de
Ahora, ¿qué intentaron contrabandear estos dos sirios, según la acusación de la Justicia? ¿Drogas? ¿Armas? La respuesta es más sencilla, y parte de una moda criminal reciente que se repite en el Aeropuerto de Ezeiza: oro, para el insaciable mercado joyero de Medio Oriente. Para su presunta maniobra, Rakan y Lina contaron con un cómplice argentino.
Ocurrió el 13 de agosto último, en el sector del Aeropuerto más allá de los scanners, que Lisa y Rakan atravesaron sin problemas. Rakan llevaba una cadena de oro en el cuello, cosa que no es delito. El problema comenzó cuando llegaron al otro lado, cerca de la zona de los free shops.
La PSA ya los había marcado de vista: los casos de tráfico de oro a Medio Oriente se repitieron en los últimos años. Lisa y Rakan tenían un pasaje de Turkish Airlines para un vuelo que partiría hacia Estanbul, con destino final a Beirut, en el Líbano.
Rakan, monitoreado por la PSA, entró al baño, según documentos de la causa a los que accedió Infobae. Y entonces, algo pasó en el baño. El expediente dice:
"A su vez, el personal policial advirtió que luego a que el nombrado ingresara al baño en cuestión, también lo hizo un empleado de la empresa Aerolíneas Argentinas, quien vestía una campera y chaleco con la identificación de la referida aerolínea y las cuales usualmente son utilizadas por personal de pista. Asimismo, advirtió que el personal de pista de Aerolíneas Argentinas (que noestaría autorizado a circular en esa área) permaneció en el baño ubicado en la zona de embarque saliendo segundos antes que Asayeh".
La PSA cruzó al empleado de Aerolíneas, al que identificaron como Matías S., porteño, de 39 años. También, decidieron escanear otra vez la maleta de Rayan A., donde encontrar una novedad, "una bolsa de color negro, eran habidas cadenas de oro con un peso significativo". Registraron también a Matías S.: llevaban 3400 dólares entre sus ropas. La PSA invitó a ambos a entregar sus teléfonos. El teléfono de Rakan, que luego fue detenido, comenzó a sonar con fuerza. Quien llamaba era, precisamente, Lisa S.
El juez que suceda a Yadarola en su escritorio deberá resolver la marcha de la causa, un tanto inédito en sus detalles. El destino final del oro, si es que es Beirut, y si ambos sirios son efectivamente culpables de una maniobra de tráfico y lavado, es infrecuente en la nueva escena del negocio joyero negro. Los casos hasta ahora apuntaron, siempre, a Dubai.
Claudia K., una mujer cordobesa de 57 años y su hija Stefani, de 29, fueron condenadas el mes pasado en el Tribunal en lo Penal Económico N°1 un año después de su arresto, cuando les encontraron un kilo y medio de oro el 23 de abril de 2025 en Ezeiza.Esperaban abordar, precisamente, un vuelo de Ethiopian Airlines con destino a Dubai.
La ruta del oro hacia Dubai tiene a un hombre procesado y preso, con una causa a cargo de Yadarola: se trata de Alberto Julián C., un empresario y financista porteño de 57 años.
Fuente: Netfan Servicios