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INTERNACIONAL

06/08/2026

La NASA alerta sobre el cinturón de sargazo en el Atlántico: qué es y cómo afecta a las costas del Caribe

La NASA alerta sobre el cinturón de sargazo en el Atlántico: qué es y cómo afecta a las costas del Caribe

Fuente: Netfan Servicios

Un informe realizado junto a la Universidad del Sur de Florida reveló que la proliferación de algas marinas alcanzó niveles sin precedentes en la región, con impactos directos en ecosistemas

El mes de junio de 2026 marcó un hito en el monitoreo satelital de algas marinas: la NASA advirtió que el sargazo alcanzó una de sus mayores expansiones históricas en el Atlántico tropical, fenómeno que consolidó el año como el segundo con más biomasa registrada desde el inicio de las mediciones.

El reporte, elaborado junto a la Universidad del Sur de Florida (USF), reflejó máximos regionales en el mar Caribe y el golfo de México, lo que intensificó los efectos del alga sobre ecosistemas, playas y actividad turística en la región.

De acuerdo con la NASA, los datos del informe de previsión de sargazo de la USF mostraron que el Caribe occidental alcanzó 3,6 millones de toneladas métricas, mientras que el Caribe oriental acumuló 9 millones y el golfo de México llegó a cinco millones, casi duplicando el récord anterior de 2025.

El análisis del laboratorio de Oceanografía Óptica de la USF atribuyó el cambio a una redistribución del sargazo en las últimas décadas. Mientras la presencia de esta alga flotante disminuyó en el mar de los Sargazos en el Atlántico Norte, su proliferación aumentó de forma marcada en el Atlántico tropical.

Según el científico marino Brian Barnes, "el cinturón es un fenómeno que ocurre a escala de la cuenca oceánica y que puede tener efectos devastadores a escala local en todo el Caribe y el golfo, y las observaciones satelitales son el único método que permite captar ambas escalas a diario".

El fenómeno del sargazo conformó, desde 2011, un gran cinturón que se extiende de oeste a este, desde África hasta el golfo de México, impulsado por corrientes y vientos. La mayor acumulación se localizó en el mar Caribe, donde la presión sobre playas, fauna marina y actividades económicas creció de forma notable.

En condiciones naturales y mar adentro, el sargazo sirve de refugio y alimento para especies como tortugas, peces y aves, y contribuye al oxígeno disuelto mediante la fotosíntesis.

Sin embargo, cuando enormes masas alcanzan las costas, el efecto se invierte: el alga puede enredar y asfixiar organismos marinos y, al hundirse, sofoca los corales y los pastos submarinos, afectando la biodiversidad local.

La descomposición del sargazo en las playas libera sulfuro de hidrógeno, un gas de olor penetrante asociado a riesgos ambientales y molestias para residentes y turistas.

El oceanógrafo Chuanmin Hu, de la USF, explicó que durante el verano boreal de 2026 las corrientes evitaron una acumulación masiva en la costa oeste de Florida, aunque desplazaron grandes volúmenes hacia los Cayos de Florida y la costa este del estado.

El seguimiento satelital del sargazo se realiza mediante sensores capaces de identificar la luz solar reflejada por el alga. Su estructura y pigmentación hacen que el sargazo refleje más luz en el infrarrojo cercano frente al agua de mar, lo que permite mapear la presencia y densidad del alga con alta precisión. El instrumento MODIS ha permitido, desde marzo de 2000, reconstruir la evolución del cinturón hasta la actualidad.

El pico previo de biomasa se produjo en julio de 2025, seguido de un nuevo aumento en los primeros meses de 2026, hasta alcanzar un máximo en junio. Las observaciones posteriores sugieren una disminución desde julio, aunque los datos completos aún no están publicados en las gráficas principales difundidas por la NASA.

Según Hu, la biomasa total de sargazo en el Atlántico se ha multiplicado desde 2011, más que duplicándose cada cinco años. El mecanismo detrás de este crecimiento sigue bajo estudio, aunque los expertos lo relacionan con el calentamiento oceánico, la afluencia de nutrientes y la capacidad del alga para atraer bacterias fijadoras de nitrógeno, como detalló la NASA.

En 2024, la NASA lanzó la misión PACE, cuyo instrumento OCI incrementó la sensibilidad y alcance del monitoreo. La oceanógrafa Lin Qi, del Centro de Aplicaciones e Investigación Satelital de la NOAA, participa en la elaboración de los mapas más recientes gracias a estos datos combinados.

Un estudio dirigido por Qi sobre el Atlántico centro-occidental concluyó que OCI ofrece ventajas sobre sensores anteriores: cubre una porción más amplia del océano y distingue el sargazo con mayor precisión, incluso en áreas donde coexisten otras algas como el Trichodesmium.

"OCI ha iniciado un verdadero renacimiento en el monitoreo de los ecosistemas acuáticos desde el espacio", afirmó Jeremy Werdell, científico del proyecto PACE en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA.

El reporte de la Universidad del Sur de Florida enfatizó que la mayor concentración de sargazo y los impactos más severos se encuentran en el mar Caribe, donde la proliferación del alga dificulta la vida marina y afecta la economía turística. Según la NASA, el cinturón de sargazo puede parecer una franja continua, pero en realidad está formado por masas dispersas en el océano.

El monitoreo satelital diario, ahora reforzado por la misión PACE, representa una herramienta clave para anticipar impactos y orientar acciones de manejo en la región. Las autoridades y comunidades costeras de Caribe y golfo de México permanecen atentas a la evolución del fenómeno y a las estrategias para mitigar sus efectos en los meses siguientes.

Fuente: Netfan Servicios